Nuestro Ideario.
LA PEDAGOGÍA DE ACOMPAÑAMIENTO CENTRADO EN LA PERSONA
PRECEPTO 1. EL AMOR A LA VIDA.
Los niños y jóvenes viven con alegría la vida, intuitivamente la aman. El educador comparte con ellos su profundo amor a la vida ayudándoles a descubrir el porqué vivir, cómo vivir y apasionarse por la vida, vivirla alegremente como un regalo, un don al servicio de los demás. Y es en las pequeñas cosas de cada día donde descubrimos la alegría de vivir a pesar de las dificultades.
PRECEPTO 2. CONFIANZA EN EL HOMBRE.
El educador cree en el niño, en el joven, y cree en su capacidad para el bien. Cree en los más sencillos y en los que están en peligro de riesgo social. Nuestro educador sabe descubrir en cada uno de ellos los dones que ha recibido; cree en su capacidad para contrarrestar las situaciones negativas y entregarse con esperanza a desarrollarlos.
PRECEPTO 3. EDUCAR CON CARIÑO ES ACOMPAÑAR.
Los chiquillos cuando descubren que sus profesores los aman y buscan sólo el bien de ellos, entonces despliegan todas sus capacidades para crecer, para amarse a sí y a los demás. La palabra o el gesto con aires de agresión o indiferencia de un profesor sólo cultivará agresión e indiferencia. La acogida cariñosa y atenta, pero firme, cultivará personas cariñosas y atentas. El educador de nuestra comunidad sabe compartir las alegrías, angustias y problemas de sus alumnos y los acompaña en los momentos decisivos de su vida.
PRECEPTO 4. LA IDENTIDAD PASTORAL.
Los niños y jóvenes en algún momento de sus vidas se preguntan sobre el sentido de la vida: qué es, para qué vivimos, por qué vivimos. Es a partir de esta inquietud cuando el educador presenta a Jesús como respuesta a sus preguntas. En ello no pueden haber vacilaciones ni dudas. Nuestros alumnos necesitan desarrollar un sentido de identidad y pertenencia; y la respuesta es ayudar a descubrir a Jesús como luz de sus vidas, desarrollando una actitud de solidaridad permanente y de compromiso frente a las necesidades de su entorno más próximo.
PRECEPTO 5. EL NIÑO Y EL JOVEN:CENTRO DEL PROCESO EDUCATIVO.
El niño y el joven bajo nuestro alero no es alguien que sólo recibe normas y consejos; está llamado también a hacer experiencias, a hacer su propio camino. Debemos convencernos de que ellos son los protagonistas de su crecimiento humano y en la fe. Debemos tratar de despertar en el niño el deseo de crecer como persona, respetando su libertad y su propio ritmo. Un educador del Colegio Pumanque sabe motivarlo y encauzar sus energías, le abre horizontes, lo acompaña, lo ayuda a descubrirse, a valorarse, a caminar, a levantarse y a volver a andar tras un fracaso.
PRECEPTO 6. NOSOTROS, UN AMBIENTE SINCERO DE ACOGIDA Y VALORES GENUINOS.
Como colegio laico católico debemos intentar buscar en cada una de nuestras acciones diarias una síntesis entre vida, fe y cultura que se traduce en educar para una mejor vida cristiana en la fe y compromiso por aportar a nuestra cultura nacional; y cambiar lo que se puede cambiar de lo que resulta injusto o discriminatorio, lo que significa acompañar también en este crecimiento a aquellos alumnos, educadores y padres que no siendo cristianos o católicos, tienen una actitud abierta a nuestra propuesta pedagógica.



